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sábado, 2 de junio de 2012

El jardin

El jardin






Augusto se levantó a las 7 como era habitual. Desayunaba mientras leía las prencipales noticias del diario. Despues paseaba a su perro para luego bañarse y salir hacia su trabajo. Lo hacía sin la correa. Ya que este no provocaba daño alguno y siempre le obedecía.



Una mañana, cuando lo sacó, este entró a un jardin situado en el frente de una casa que quedó abandonada hace pocos meses. Lo llamaba pero no regresaba. Siguió gritándole que vuelva y nada. Entonces Augusto caminó hacia allí.


Una vez que ingresó en el jardin se quedó asombrado con los olores a jazmines que había o los distintos tonos de rosas y malvones. Continuó buscando a su mascota pero no la encontró. Al alzar la mirada comprobó que ese sitio era enorme. Tanto que se perdía la vista entre los vegetales. A medida que se iba adentrando esas plantas eran reemplazadas por árboles. Crecían pinos, álamos, eucaliptus. Hasta que al rato se vió en medio de una selva. Con monos, pequeños riachos que albergaban decenas de sapos, pájaros de todos los tamaños y colores.


Como no tenía noticias de su perro continuó su marcha. Llegó a una hermosa playa. Con un mar turquesa totalmente calmo, arenas blancas y palmeras a su alrededor. Debido a que a esa hora del mediodía el calor era sofocante decidió quitarse la ropa y darse un baño. Luego lo siguió buscando.


Cuando el sol empezaba a caer se tiró en la arena y descansó hasta el otro día.


A la mañana siguiente ni bien se levantó fue a lavarse la cara y referescarse en el mar. Depués se quedó sentado un rato. Empezaba a tener sed y hambre pero no sabía como hacer para pescar o conseguir alimentos. Menos agua dulce. Descubrió que estaba perdido. Que no tenía idea de por donde seguir ni como regresar. Así que se puso de pie y continuó caminando por la orilla. A las pocas horas notó como esas palmeras iban desapareciendo dando paso a una serie de piedras. Las cuales a medida que avanzaba se hacían mas grandes hasta volverse rocas. Anduvo un tramo por allí hasta que ya no pudo mas. El mar que antes era calmo ahora estaba cargado de enormes olas que golpeaban violentamente contra las piedras borrando la playa. Se trepó a una de ellas. Al llegar a la parte mas alta descubrió que el paisaje no era el mismo. Sino que en el fondo había imensas montañas con valles cubiertos de árboles. Empezó a caminar hacia ellas alejándose del mar. Mas tarde en una de esas montañas halló un árbol de manzanas junto a un río de agua dulce. Comió sin parar logrando saciar su apetito. Después se agachó y se puso a beber. Al finalizar cruzó ese río y siguió su marcha. Mientras lo hacía notaba como ese terreno iba perdiendo altura a la vez que la cantidad de árboles disminuía.


La tarde ya comenzaba a caer. Estaba cansado. Así que buscó una cueva entre las rocas y se tiró a dormir.


Cuando el sol le pegaba de nuevo en la cara abrió los ojos y se puso otra vez de pie. Siguió su rumbo. Aunque ya no sabia donde iba ni que hacía allí. Menos si algun dia podria volver a la ciudad o encontrar a su perro. A medida que avanzaba dejaba atrás esa zona montañosa llegando a una amplia llanura cubierta de pastizales. Cada tanto se cruzaba con alguna vaca, caballo o manada de gaviotas. De pronto encontró una laguna. En la cual se bañaban varios patos. Tomó un poco de ese agua aunque no fuese del todo limpia y presentase importantes cantidades de barro. Al alzar de nuevo la vista hallo un pez muerto que flotaba. Sin dudar lo agarró y se lo comió. Luego se alejó de esa laguna para seguir caminando. En su marcha también deseaba cruzarse con alguna persona o ciudad. Hecho que jamás ocurrió. A su mascota ya perdió todas esperanzas de hallarla. Se tiró a descansar. Una vez que el canto de los grillos lo terminó aturdiendo se quedó dormido.


Al otro día continuó su trayecto. Luego de varias horas notó que esos pastizales ya no cubrían todo el terreno. Sino que ahora se formaban enormes espacios llenos de tierra y polvo. De vez en cuando tambien veia algunos cactus.


Mas tarde todo se convirtió en un inmenso desierto. No había ningun vegental ni especie animal. Era todo un manto formado por arena y piedras. Empezaba a sentir cada vez mas sed. Tambien debilidad. Así que optó por acostarse un rato en la arena hasta dormirse. Cuando se despertó ya no tenía idea si era la mañana o la tarde. Intentó levantarse pero descubrió que le dolía la columna. Hasta que luego de varios esfuerzos consiguió lograrlo. Aunque ya no sabía bien para que. No le quedaba ánimo de nada. Veía que todo era igual o peor. Ahora ni siquiera tenia de donde extraer agua o alimentos. Camino un rato mas. Sentía dolores en las rodillas. Al rato descubrió que las piernas no le respondían. Así que se tiró de nuevo en la arena.


Horas después cerró los ojos para no volver a abrirlos. Instante en el que apareció su perro y comenzó a lamerlo

 
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